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22 noviembre 2010

El homicida de las almas

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Marcos 9:22 Y muchas veces le echa en el fuego y en aguas, para matarle; mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros.

En los tiempos de Jesús había varias manifestaciones de espíritus demoníacos en las personas, las cuales sufrían grandes tormentos.

En un caso un desesperado padre trae a Jesús, su hijo que tenía un espíritu que lo inducía al suicidio, ya que algunas veces trataba de ahogarlo tirándolo al agua; y otras veces tirándolo en algún fuego que ardiera, para quemarlo.

Nada mejor que este suceso para ilustrar cual es la intención del diablo con esta humanidad: Destruirla.

La Biblia nos dice que Satanás desde el principio ha sido y es un homicida de la humanidad. (Juan 8:44)

Este homicida de las almas se vale de mil engaños para llevar a las personas a su destrucción.

Si bien muchas veces puede poseer el espíritu directamente (como en el caso de esta historia Bíblica.) la mayoría de las veces en que no puede, influye en las mentes humanas con pensamientos de autodestrucción.

El ser humano en su estado de pecado ya tiene una influencia al mal que le es propia, y como si esto fuera poco, muchas veces (no en todas) el Diablo también influye con sus designios malignos.

Tiene miles de demonios a su disposición los cuales viajan a la velocidad de la luz llevando pensamientos destructivos de una mente a otra.

Como “un cartero” del mundo de las tinieblas, visitan los domicilios mentales dejando sus cartas de muerte.

Alguna de ellas dicen: Córtate las venas, dispárate una bala en la cabeza o tírate de un décimo piso.

Otras “cartas mentales” más sutiles dicen: Ve a comprar más alcohol, consigue más drogas, un paquete de cigarrillo por día no es suficiente!

Mientras una persona se desangra, o sale una bala de la pistola u otra cae al vacío el Diablo anota con una sonrisa complaciente… su éxito: Otra alma mas que no conocerá a mi enemigo: A Cristo!

Cuando un joven tiene las neuronas quemadas por la droga el Diablo exclama: Hice buen trabajo en este joven… no llegará a comprender el mensaje el evangelio, no está en condiciones de entenderlo.

Cuando un padre de familia está preso del alcohol el Diablo dice: Ah este hogar tiene pocas esperanzas de conocer el mensaje de salvación, su padre es mi esclavo, sus hijos y sus esposas estarán en rebeldía con Dios por el infierno en que viven!

Cuando alguien está convaleciendo en un hospital por el cáncer de pulmón que le provocó el cigarrillo el Diablo se alegra: Otra vida que nunca respirará el cielo!

Podríamos seguir multiplicando los ejemplos para llegar una y otra vez a la conclusión que Satanás es HOMICIDA DE LAS ALMAS, porque no quieren que estas se salven.

Odia tanto a Dios que le ha declarado la guerra.

Lo trágico es que su trofeo de guerra son las almas de las personas.

El persigue un solo fin: QUE LAS ALMAS NO CONOZCAN A JESUCRISTO COMO SU SALVADOR!

Estimado amigo/a:

Te tengo una buena noticia.

Jesús vino a deshacer las obras del Diablo!

1Juan 3:8 El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

El lo derrotó en la cruz del calvario, y su sangre ahora puede librarte con poder de este homicida de las almas!

El Diablo no pudo derrotar a Cristo, no pudo hacerlo pecar, y tampoco lo pudo matar!

Durante la vida de Jesús el Diablo trató de utilizar a las personas para que lo mataran en varias oportunidades pero el Señor salió ileso.

La muerte de Jesús en la cruz fue voluntaria, y por ser sin pecado el Hijo de Dios pudo vencer a la muerte, al pecado y a Satanás!

Si crees en Cristo como tu Salvador El vendrá a través de su Espíritu Santo a tu corazón, y no importará que vengan demonios mil con sus pensamientos homicidas, ya que dentro de ti estará Dios!

EL Diablo rechinará sus dientes… pero tú serás de Cristo y ya no podrá poner tu mano sobre ti, el amor de Jesús protegerá tu vida.

Tu alma no será ya del reino de las tinieblas… sino del reino de los cielos.

Tú que lees estas líneas:

Invoca al Cristo como tu Salvador.! Arrodíllate donde quiera estés rogando la misericordia de Dios.

Y nuestro poderoso Salvador enviará lejos de ti al pecado y a Satanás el homicida!

Colosenses 1:13 (Dios) Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo;
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01 marzo 2010

45 Lecciones de la vida

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Para celebrar que me hacía mayor, escribí una vez las 45 lecciones que la vida me había enseñado:

1. La vida no es justa, pero aún así es buena.
2. Cuando dudes, sólo da el siguiente paso pequeño.
3. La vida es demasiado corta para desperdiciarla odiando a alguien.
4. Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y tus padres sí lo harán. Mantén el contacto.
5. Paga tus tarjetas de crédito cada mes.
6. No tienes que ganar cada discusión. Acuerda disentir.
7. Llora con alguien, es siempre más sanador que llorar solo.
8. Está bien enfadarse con Dios. Él podrá soportarlo.
9. Guarda para tu jubilación desde tu primer sueldo.
10. Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.
11. Haz las paces con tu pasado para que no estropee tu presente.
12. Está bien que tus hijos te vean llorar.
13. No compares tu vida con la de otros. No tienes ni idea de cómo es su viaje.
14. Si una relación tiene que ser secreta, no deberías estar en ella.
15. Todo cambia en un abrir y cerrar de ojos. Pero no te preocupes, Dios nunca parpadea.
16. Respira hondo una vez. Calma la mente.
17. Deshazte de todo lo que no es útil, bello o alegre.
18. Todo lo que no te mata, te hace más fuerte.
19. Nunca es tarde para tener una infancia feliz. Pero la segunda depende de ti y de nadie más.
20. Cuando se trata de ir tras aquello que amas en la vida, no aceptes un no por respuesta.
21. Quema las velas, usa camisetas bonitas, ponte ropa interior sugerente. No lo guardes para una ocasión especial, hoy es especial.
22. Una vez que te hayas preparado, entonces fluye.
23. Sé excéntrico ahora. No esperes a la ancianidad para vestir de púrpura.
24. El órgano sexual más importante es el cerebro.
25. Nadie es responsable de tu felicidad salvo tú.
26. Afronta cada desastre con estas palabras: en cinco años, ¿esto será importante?
27. Elige siempre la vida.
28. Perdona siempre todo a todos.
29. Lo que otra gente piensa de ti no es asunto tuyo.
30. El tiempo sana casi todo, dale tiempo al tiempo.
31. Por muy buena o mala que sea una situación, pasará.
32. No te tomes demasiado en serio a ti mismo. Nadie más lo hace.
33. Cree en los milagros.
34. Dios te ama porque es Dios; no por ninguna cosa que hayas hecho o dejado de hacer.
35. No evalúes la vida. Muestrate y hazlo ahora.
36. Envejecer valiente es la alternativa a morir joven.
37. Tus hijos sólo tienen una infancia.
38. Todo lo que de verdad importa es al final aquello que amas.
39. Sal fuera cada día. Los milagros te esperan en todos los sitios.
40. Si todos echáramos nuestros problemas en un montón y miráramos el de otro, dejaríamos de ver nuestros problemas.
41. La envidia es una pérdida de tiempo. Tienes ya todo lo que necesitas.
42. Lo mejor está por venir.
43. No importa cómo te sientas; levántate, vístete, y muéstrate.
44. Grita.
45. La vida no está envuelta con un lazo, pero es un regalo.


Regina Brett, de 90 años (Periódico de Cleveland, Ohio)
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24 septiembre 2009

Reflexiones Cristianas: ¿Donde están las Manos de Dios?

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Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra esta quebrada y abandonada. Cuando miro tantos niños abandonados, tantos hermanos que lloran , tantas guerras. Cuando miro las lagrimas , la baja estima , la tristeza , los odios , el inconformismo ....... me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.

Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil. Cuando veo al prepotente y pedante, enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino carente de recursos para defender sus >derechos, me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.


Cuando contemplo a esa anciana olvidada, cuando su mirada es nostálgica y balbucea aún palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.


Cuando miro a ese joven, antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol. Cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora con harapos, sin rumbo, sin destino; me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.


Cuando esa chiquilla que debería soñar en fantasías, la veo arrastrar la existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca y se ciñe el vestido y sale a vender su cuerpo; me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.


Cuando aquél pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico o su miserable cajita de dulces sin vender. Cuando lo veo dormir en la puerta de un zaguán o debajo de algún puente titiritando de frío, con unos cuantos periódicos que cubren sufrágil cuerpecito. Cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanza vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?.


Y me enfrento a él y le pregunto: ¿Dónde están tus manos Señor?, para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor y ternura a los olvidados. .


Después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó: ¿No te has dado cuenta que TÚ eres mis manos?. ¡Atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar las estrellas!. .


Y entonces comprendí que las manos de Dios somos TÚ y YO. Nosotros somos los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje para luchar por un mundo más humano y más justo, aquellos cuyos ideales sean más altos que no puedan acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la crítica, la blasfemia, se reten a sí mismos para ser las manos de Dios. .


Señor, ahora me doy cuenta que mis manos están sin llenar, que no han dado lo que deberían dar. Te pido perdón por el amor que me diste y que no he sabido compartir. Sé que las debo usar para amar y conquistar la grandeza de la creación. El mundo necesita esas manos llenas de ideales y estrellas, cuya obra magna sea contribuir día a día a forjar una civilización. Unas manos que busquen valores superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan al final llegar vacías al cielo porque entregaron todo el amor para el que fueron creadas...


Y entonces Dios seguramente dirá: ESTAS, ¡SON MIS MANOS!. Bendice mis manos... Señor Dios....
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Reflexiones Cristianas: Muertos para vivir

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Hace ya bastante tiempo, un hombre de familia tubo que elegir entre Dios o sus seres más queridos. Eran creyentes en un país, donde el nombre de Jesús era blasfemia para ellos. El padre de familia era predicador y su temor no estaba sobre los hombres, sino sobre Dios; es por ello que insistía en predicar de la salvación por medio de Jesús. Muchas veces le pegaron y metieron en la cárcel, pero a el le fortalecía el sufrimiento por causa del nombre que es sobre todo nombre “Jesús de Nazaret”.

Una de tantas, se reunieron los mandatarios de aquella ciudad y dijeron; veamos que fe tiene este hombre en su Dios. Cogieron a ese predicador y su familia: su hijo, su hija y esposa y los metieron en un foso de tierra ya preparado.


Las gentes de esa ciudad gritaban: “muerte al predicador”. Los mandatarios le daban a elegir y le decían: o niegas a ese tal Jesús o te enterramos vivo a ti y tu familia. Después de algunos minutos de gran silencio, se escucha la voz de la más pequeña de la familia, “papa, papa Dios nos esta esperando”.


El varón de Dios expone su ultima predicación, rechazando la petición del pueblo. Los enterraron vivos sin escuchar grito alguno. A los pocos años; cientos de personas que gritaron “muerte al predicador”, se convertidor a ese Jesús que ellos rechazaban con gran furia.


Escrito está, lo que el hombre sembrare eso recogerá. Ese hombre de Dios sembró algo más que una semilla, sembró su propia vida y la de los suyos, y recogió cientos de hermanos para toda la eternidad. Dios bendiga a hombres y mujeres como este predicador, que un día leyeron en (S. Mateo. 16.24.) Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su Cruz cada día y sígame.
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24 junio 2009

Reflexiones: ¿Por qué no confías?

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Un joven muchacho estaba a punto de graduarse de preparatoria, hacia muchos meses que admiraba un hermoso auto deportivo en una agencia de autos, sabiendo que su padre podría comprárselo le dijo que ese auto era todo lo que quería. Conforme se acercaba el día de Graduación, el joven esperaba por ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el auto. Finalmente, en la mañana del día de Graduación, su padre le llamó a que fuera a su privado. Le dijo lo orgulloso que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba. El padre tenia en sus manos una hermosa caja de regalo.

Curioso y de algún modo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una hermosa Biblia de cubiertas de piel y con su nombre escrito con letras de oro. Enojado le grito a su padre diciendo: "con todo el dinero que tienes, y lo único que me das es esta Biblia" y salió de la casa.

Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Tenia una hermosa casa y una bonita familia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano estaba muy enfermo, pensó en visitarlo. No lo había vuelto a ver desde el día de su Graduación. Antes que pudiera partir para verlo, recibió un telegrama donde decía que su padre había muerto, y le había heredado todas sus posesiones, por lo cual necesitaba urgentemente ir a la casa de su padre para arreglar todos los tramites de inmediato.

Cuando llego a la casa de su padre, una tristeza y arrepentimiento llenó su corazón de pronto. Empezó a ver todos los documentos importantes que su padre tenia y encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado. Con lagrimas, la abrió y empezó a hojear sus paginas. Su padre cuidadosamente había subrayado un verso en Mateo 7:11 "Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan"

Mientras leía esas palabras, unas llaves de auto cayeron de la Biblia. Tenían una tarjeta de la agencia de autos donde había visto ese auto deportivo que había deseado tanto. En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras: TOTALMENTE PAGADO.
¿Cuantas veces hemos rechazado y perdido las Bendiciones de Dios porque no vienen envueltas en paquetes hermosos, como nosotros esperamos y por no abrir su palabra, la Biblia?
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